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How you dare? || Isabelle west ||

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How you dare? || Isabelle west ||

Mensaje por Mirco Di Leblanc el Lun 16 Dic - 2:25






HOW YOU DARE?
Lunes 16 de diciembre◥◣ Apartamento de Cocó ◥◣ Tarde fría



◥◣ Belle West

 No podía quejarse, el día, la semana y su vida estaban corriendo justo como él quería.  Muchas veces en su pasado, se había quejado de lo mala que era su existencia y de lo mucho que la que odiaba , pero en la actualidad, no se cambiaba por ningún otro joven. El nacimiento de vita le había inundado de la vida de felicidad y ahora cada que podía pasaba a casa de su hermana a cuidarla o simplemente a ver como estaba. Los meses pasados para la familia, habían sido los más duros, pero mirco tenía la esperanza de que todo se pondría mejor y que para navidad, todo sería risas y mucha comida.  Ladeo la cerveza fría de lata que sostenía con su mano derecha mientras acomodaba su cuello en el sillón marrón de la casa de su hermana adoptiva. Estaba concentrado en un programa de tatuajes que pasaban todos los lunes a esa hora.  Cocó se arreglaba para salir con vita a cenar con unas amigas, él por supuesto, se quedaría en el apartamento descansando ya que la noche anterior había bebido mucho y se sentía un poco enfermo.

Suspiro pesadamente, moviendo sus pies un poco para tener mejor vista hacía el televisor. Tal vez debería estar haciendo los trabajos que tenía acumulados para el miércoles, tal vez debería estar recogiendo la ropa que había dejado una semana atrás en la lavandería o tal vez, debería estar follando con alguna chica en un motel, después de todo, llevaba ya un buen tiempo sin estar con alguna. Tomo un sorbo de la bebida y frunció el ceño al divisar, como el tatuador del programa coloreaba un gran tatuaje de un cliente suyo. Si mirco lo quisiera, él también podría dedicarse a tatuar, pero su gran amor era la música e interpretarla, le podía más fuerte que cualquier otra cosa en el mundo.

Al escuchar el ruido de los tacones de su hermana se acomodo mejor y dejo la cerveza en la mesa de la mitad de la sala donde reposaban su celular y su cajetilla de cigarrillos. Observo a su rubia hermana salir de su habitación muy bien vestida y maquillada, con ella venía también su adoración, vita. No pudo evitar sonreír levantándose del sofá para darle un beso a su sobrina, que ante sus ojos, era la mujer más preciosa sobre la faz de la tierra. Tal vez cocó podría pensar que mirco la juzgó cuando concibió a la niña, pero lo cierto es que mirco las ama a las dos y está orgulloso de ella.

—¡Pero que guapa te has puesto!— Exclamó el joven posicionándose en frente de las dos señoritas para  observarlas mejor — pero vita se ve mejor — agrego bromista y luego se sentó de nuevo en el sillón mirando como su hermana terminaba de agarrar sus pertenencias para salir del lugar.

— Nos vemos en la noche, ten cuidado y llámame si ocurre algo, me quedaré a dormir hoy— Comento observando de nuevo el televisor, el programa había terminado y ahora estaban dando uno de diseño de interiores.  Hizo una mueca con los labios de disgusto y escuchó como se cerraba la puerta del auto de cocó, ya estaban fuera de casa, se quedaría solo.







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Re: How you dare? || Isabelle west ||

Mensaje por Isabelle West el Lun 16 Dic - 23:26



How you dare?
Mirco Di Leblanc | Tarde fría| Apartamento de Cocó
Isabelle había pasado sus últimas 6 horas, atendiendo la cafetería en la que trabaja a medio tiempo. Se suponía que hoy no tendría que trabajar pero su día de descanso había sido arrebatado al enterarse por medio de una de llamada de su jefe que una de las chicas se había enfermado terriblamente y había tenido que abandonar el trabajo rápidamente para que reposara. Así que apenas terminaron las dos horas de las únicas clases que tenía temprano, salió de la universidad para el trabajo, sin ser capaz de negarse ante el pedido de su jefe él cual la había tratado bastante bien durante el tiempo que llevaba en esa cafetería.   Al menos, el día no estaba tan atareado y tampoco habían clientes quejumbrosos y groseros por lo que se dedicó sin mucho apuro a servir café y llevar los platillos que habían ordenado las personas a sus respectivas mesas.

—Isabelle, te puedes retirar ya— escuchó la voz de Woods, su jefe, cuando se acercó a la caja, lo miró con el ceño fruncido, pensando que había metido la pata o algo —¿Por qué? Pensé que me necesitaría aquí, aun son las 3 de la tarde— respondió, mirando a su jefe —Trent entrará en su turno en media hora, así que puedes solo irte, mientras me encargaré con Della de la cafetería, aprovechando que no hay mucha gente. Te agradezco haber venido, se te pagarán esas horas extras—le dió apretón en uno de sus hombros y volvió su atención a una pareja que se acercaba a pagar —No hay porque ¿Mañana a la misma hora?—preguntó, parándose en la puerta del personal esperando una respuesta mientras se quitaba su delantal —No, tómate mañana libre. Nos vemos luego—asintió y sin más, entró a la habitación de empleados y cogió sus cosas para irse.

Volvió a su habitación de la universidad y se dio un baño, pensando que hacer ya que tenía el resto de la tarde libre. No tenía trabajos que hacer así que no tenía de que preocuparse. De inmediato, una idea se le vino a la cabeza, pensó llamar a la persona que se le ocurrió visitar pero luego prefirió que fuera visita "sorpresa". Se vistió con un short y una camisa café de lana que tenía un estampado de flores. Se agarró su un moño en su cabeza, dándose un último vistazo en el espejo que había en el cuarto, para después agarrar un bolso en donde llevaba su celular y billetera.

Tal vez un día de chicas improvisado con Cocó no saldría tan mal, podían pedir pizza y beber un par de cervezas mientras hablaban y se encargaban de ponerse al día. Tardó unos 40 minutos porque como era de cabezota solo en ocasiones, se había equivocado en la bajada y terminó caminando 15 minutos, buscando el apartamento de su amiga. Una vez estuvo al frente del edificio, sonrió para si misma, saludando al portero educadamente. Subió las escaleras hasta llegar al piso de Cocó y tocó el timbre dos veces. Agarró sus manos y esperó que su amiga fuera la que abriera la puerta pero no fue así. Se quedó viendo el rostro masculino conocido y esbozó una sonrisa más por cortesía que por gusto —Hola— saludó, sin decir el nombre del chico porque lo había olvidado por completo —Eh ¿está Cocó?— preguntó, mirando directamente al chico esperando una respuesta.
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Re: How you dare? || Isabelle west ||

Mensaje por Mirco Di Leblanc el Mar 17 Dic - 0:21






HOW YOU DARE?
Lunes 16 de diciembre◥◣ Apartamento de Cocó ◥◣ Tarde fría



◥◣ Belle West

 Lo único que odiaba cuando se quedaba en el apartamento de su hermana era que ella solía salir mucho y que él, tenía que quedarse solo viendo sus programas pre pagados que por lo general hablaban de cocina o de diseño, no habían muchas actividades en casa de cocó que pudiesen entretener al joven. Suspiro pesadamente apagando el televisor y arrojando el control marrón al lado de el sillón que estaba vacío. Intento recordar que cosas interesantes podría su hermana ocultar en el apartamento, aunque dudaba que fuesen sorprendentes, para cocó ahora lo más importante era vita lo que conllevaba a que las habitaciones y las gavetas de casi todos los armarios estuviesen llenos de chupos, juguetes, pañales, vestidos y muñecas. Se levanto lentamente observando por la ventana del inmueble el hermoso atardecer que ante sus ojos se posaba, tal vez debería salir a comer un helado o por comida, pero la pereza le ganaba y el guayabo del día anterior también. Se quito la chaqueta lentamente y la dejo acomodada en el perchero de la sala, camino descalzo por esta sintiendo con placer lo liso del suelo de madera. Ya pronto sería navidad, el imaginarse aquel apartamento lleno de luces, con un árbol gigante en la esquina de la habitación repleto de regalos y un aroma a panecillos con chocolate caliente en el aire le llenaba de felicidad anticipada, aunque como ahora había una integrante más en la familia, todo sería mucho mejor.


Se recostó pensativo en la puerta de la cocina, tratando de recordar si por casualidad su cuñado "el león" había dejado la consola y los juegos en el cuarto de cocó,  por su puesto, siempre que quería entrar a chismorrear o simplemente a molestar a su hermana a su habitación tenía que pedir permiso pero esas eran las cosas que a mirco nunca le salían bien o de forma natural.  Después de todo, su hermana no estaría en unas buenas horas y si esculcaba por el lugar y luego acomodaba nadie se daría cuenta. Sonrió malicioso corriendo como un desesperado al cuarto de su hermana el cual, obviamente, estaba cerrado. Pero no que no panda el cunico, mirco también era más que bueno con las cerraduras difíciles y con los candados. Se agacho solo un poco para intentar descifrar la manija de la puerta, valdría la pena si se quitaba el aburrimiento que llevaba encima.

—Vamos a ver — Susurró concentrado pero de repente el timbre pintoresco lo desconcentró y también con el susto, lo descolocó de su posición de detective barato — ¡Mierda!— Gruñó posicionando una mano en su pecho intentando calmar a su desbocado corazón, tal vez a su hermana se  le había olvidado algo, pero gracias al cielo el joven no había logrado su cometido y todo seguía en orden y en total utilidad.

Tomo aire profundamente como si fuese a dar un discurso de horas y se levanto, arreglándose su camiseta y por último su cabello se arrastro hacía la puerta y la abrió esbozando una sonrisa, solo para que su hermana no sospechara.  No pudo evitar fruncir el ceño cuando notó que,  desagradablemente, no era su hermana si no la amiga con la que antes había tenido ya más de un mal entendido, entrecerró los ojos confundido y miro a sus lados, para percatarse si venía con alguien más— No está  — Respondió de forma seca y grosera, enarco una ceja y se apoyo mejor contra la puerta —¿ Un recado o se va ya? — Termino casi exasperado, no le agradaba esa chica, hería su ego.







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Re: How you dare? || Isabelle west ||

Mensaje por Isabelle West el Mar 17 Dic - 3:14



How you dare?
Mirco Di Leblanc | Tarde fría| Apartamento de Cocó
Desde hacía más de un año que la joven conocía a Cocó y se había llevado de maravillas con ella, indudablemente culpaba la sangre francesa que corría en la sangre de ambas el llevarse tan bien desde el primer momento en que consiguieron cruzar palabras. Izzy recordaba estar un poco perdida en la universidad apenas llegó y la rubia fue la primer víctima de ser cuestionada en donde quedaba una de las aulas en donde tenía clases ese día, llegando condenadamente tarde. Después de recibir indicaciones y regalarle un sonrisa a la rubia, prometió agradecerle invitándole algún café o pastelillo en la cafetería cuando se cruzaran otra vez y así fue. Llevarse bien con la gente no era un problema de Isabelle pero había algo en Cocó que la hacía sentir sumamente en confianza al hablar con ella y aunque se distanció un poco debido a lo duro que marchaba su primer semestre en la universidad junto con el trabajo a medio tiempo, una vez este terminado, consiguió ponerse en contacto con ella, recibiendo la gran noticia de sería mamá.

Cuando conoció a Vita, indudablemente se vio a flote el gran cariño que le tenía a los bebés y niños pequeños, no por algo había decidido a dedicar su vida a estudiar pediatría. 

Aunque estaba segura que Cocó entre las tantas visitas luego de que Vita nació, le había hablado de sus hermanos e incluso había tenido más de un encuentro no deseado con el chico que justamente acababa de abrir la puerta, no podía recordar su nombre del sujeto. Parecía principalmente como un bloqueo mental, como si ella se hubiese ordenado a si misma a no recordarlo cada vez que lo escuchaba porque si podía evitarle, todo sería mejor. Eso era lo que pensaba porque con tan sólo verlo la primera vez, sabía que era la clase de chico de la cual ella prefería estarse alejada y completamente apartada a él, porque aquella clase de hombres eran los que se encargaban de romper tu corazón en mil condenados pedazos.

Al ver como la sonrisa con la que había abierto la puerta se evaporó en tan solo un segundo cuando la vio, Isabelle supo que el sentimiento de reacio era mutuo y eso la irritó ya que al menos ella tenía la decencia de sonreír solo por cortesía y él en cambio, se dirigía a ella de forma completamente petulante y grosera. Si tuviera una cuerda ahora mismo, no dudaría en ahorcarlo por un segundo. Se cruzó de brazos y levantó la barbilla sin apartar la mirada —Dios, lamento no ser una de las chicas con las que posiblemente fueras a tener sexo en el sillón de tu hermana— vociferó, con una sonrisa sarcástica rodando los ojos, soltando un suspiro después decepcionada de que Cocó no se encontrara —¿Se demorará mucho? Me gustaría esperarla —dijo con voz firme, con la intensión de agregar que no tenía de igual forma nada más que hacer el resto de la tarde, pero él no tenía porque saberlo.
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Re: How you dare? || Isabelle west ||

Mensaje por Mirco Di Leblanc el Mar 17 Dic - 3:46






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Lunes 16 de diciembre◥◣ Apartamento de Cocó ◥◣ Tarde fría



◥◣ Belle West

 Lo gracioso de la relación entre él y aquella chica era que ya muchas veces se habían encontrado y en peores ocasiones, les había tocado compartir horas juntos. A pesar de lo mucho que notoriamente se desgradaban, siempre terminaban en el mismo sitio los dos juntos, quisieran o no y todo eso en parte se debía a cocó, su amigable hermana.

Mirco siempre considero a su hermana como una de las mujeres más extrovertidas y sociales del mundo, con casi media universidad se hablaba y a todas sus amigas, siempre le presentaba. Nunca entendió porque esta jovencita termino por odiarle, en un principio, la primera vez que la vio, le pareció interesante y hasta se podría decir bonita pero con el tiempo, su pensamiento cambió, tal vez era por la actitud de la chica que para mirco era hiriente y muy soberbia.  Él sabía que tenía fama de mujeriego e idiota, pero ninguna de las amigas de su hermana se lo había dicho de frente o por lo menos se lo había insinuado rechazándolo de primerazo. Y eso en el fondo, al pelinegro, le molestaba demasiado, aunque no le gustara aceptarlo. Ninguna chica en el pasado había sido lo suficientemente altanera con él, como lo era esta. Si mirco le hacía una atención, ella simplemente lo ignoraba, hería su ego.

Llevo su mano izquierda a su rostro para cubrir sus ojos por un instante y volver su mirada hacía ella, algunos chicos de la universidad ya le habían hablado de ella, de lo linda que se veía con el cabello suelto y de lo interesante que sería conquistarla para llevársela a la cama, no lo ponía en duda, la chica era muy atractiva aunque para mirco, le faltaba un poco de carne en el trasero. Sonrío al escuchar como le respondía, casi se sorprendió pero no lo hizo, la podía leer muy bien como a un libro abierto.  Un ademán burlón se poso en su rostro ahora despreocupado, si no podía conquistarla, por lo menos la sacaría de quicio. Era mucho más fácil y mucho más divertido, verla insultándolo que gimiendo por más, aunque la segunda era tentadora y no lo dejaría de intentar  — No te preocupes — Respondió con una risilla camuflada y continúo — Eso se puede arreglar, no hay nadie en casa — Insinuó para luego reír, no sin antes mandarle un beso exagerado y bien articulado con los labios.

¿Enserio se quería quedar a esperarla? eso para el joven sería más que interesante verlo y sobre todo vivirlo, tal vez esta chica solo era otra enamorada secreta, muy nerviosa y tímida, pero todo se arreglaría con unas lindas palabras y unas buenas y juguetonas manos.

— ¿Enserio? — Pregunto burlón, acercando su rostro a la contraria incrédulo — Pasa entonces — Termino dando media vuelta y entrando primero, le había entrado la sed y le urgían las ganas de una buena cerveza.







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Re: How you dare? || Isabelle west ||

Mensaje por Isabelle West el Miér 18 Dic - 5:18



How you dare?
Mirco Di Leblanc | Tarde fría| Apartamento de Cocó
La chica no había podido evitar tratarlo de la forma en que lo hacía cada vez que tenía la mala suerte de encontrarse con el pelinegro cuando visitaba a Cocó y él se encontraba con ella. Si bien, intentaba ser educada con el chico ¡lo había intentando y todo por Cocó! Pero a veces, era inevitable no ver casi la misma imagen del primer chico del que se enamoró y se encargó de jugar con sus sentimientos como si fuera cualquiera, en él, y vaya que se consideraba inmadura por recordar todavía eso y sacar a flote su desprecio por la clase de chicos que les gustaba divertirse con el corazón de las mujeres como sino fuera en realidad nada importante. Se podía decir que Mirco no era el único que recibía ese trato y por ello no era nada especial, muchos chicos que  habían intentando acercarse a Isabelle con el mismo aspecto y fama de perros habían recibido miradas y palabras duras pero al menos, con ellos no tenían ningún otro encuentro, no como los tenía con el hermano de Cocó.

Sabía por la forma en que reaccionaba el chico ante el trato que Belle le daba, solo eran patadas para su ego y por supuesto (como era de esperarse) era que jamás en su vida había chocado con una mujer que le rechazara, así que algo debía afectarle.

De alguna manera, frente a él, lo que menos se sentía era intimidada así que solo le hablaba de la forma en que le apetecía, algo que no era digno de ella normalmente, así que se limitaba a hecharle la culpa de ser casi como una arpía a él. Enarcó una ceja, mientras mantenía los brazos cruzados sobre su pecho esperando alguna respuesta. Puso lo ojos en blano, haciendo una mueca de horror, soltando después un sonido de desagrado al escuchar lo que le decía ¡Puaj! y volvió a decirlo cuando lo vio tirarle un beso ¡Puaj! Sólo en tus sueños— soltó, con una mueca horroriza —No, ni siquiera en ellos, no quiero pensar en las cosas que puedes soñar— agregó, en un tono dramático llevándose una de sus manos al pecho . Luego de la idea de esperar a Cocó viniera a su cabeza y la dijera en voz alta, pensó si tal vez eso era en realidad una mala idea.  "¡Oh vamos, Isabelle! El no puede intimidarte" pensó mientras veía fijamente el rostro del chico que se ve había inclinado un poco, dándose la vuelta después.

Guardó un segundo viendo su espalda mientras pensaba entrar, soltando un suspiro después. —Solo advierto que tengo gas pimienta y cualquiera de las cosas que se te ocurran hacer pueden destruir tus ojos— soltó en forma de advertencia, entrando finalmente, cerrando la puerta detrás suyo agarrando su bolso, aunque en realidad no hubiese ningún gas pimienta ahí. —¿Sabes cuanto se demorará tu hermana? —preguntó, entrando a la sala mientras lo observaba ir a la cocina, dejándose caer en el sillón que había cerca.
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Re: How you dare? || Isabelle west ||

Mensaje por Mirco Di Leblanc el Miér 18 Dic - 21:58






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Lunes 16 de diciembre◥◣ Apartamento de Cocó ◥◣ Tarde fría



◥◣ Belle West

Se arrastró hasta la cocina, notando, que su hermana había renovado el mercado hace poco. Esa otra de las cosas que adoraba de quedarse con cocó, ya que en su casa casi nunca había el tipo de comida que había en la de su hermana. Y además de lo anterior, su hermana lo conocía muy bien. A mirco le gustaba mucho el ramen y ya que pasaba la mayoría del tiempo en el apartamento de cocó desde que su sobrina vita había nacido y su cuñado se había ausentado, ella ahora compraba los paquetes y los dejaba en la alacena, sabiendo bien que el joven los devoraría. El joven se había vuelto adicto  a la comida asiática gracias a evelyn su ex, puesto que esta era asiática  y en casa, casi siempre cocinaba platos de su país natal.

— Sueño mucho y créeme, tú no estas en ninguno de mis sueños — Gruñó para si mismo, sorprendido del ego que la chica llevaba encima, las mujeres podrían decir que los hombres como él eran babosos e idiotas, a los que no les importaban los sentimientos de las mujeres y blablabla. Todas las cantaletas que siempre llevaban horas y horas, con gritos e insultos, pero ellas también eran egolatras y siempre, aunque no lo aceptaran o incluso aunque no lo notaran, se creían el ombligo del mundo. Pobres, a las que todos los chicos  se quieren acercar para romperles el corazón y todo lo que conlleva ser un chico "malo y sin sentimientos", pero no todos eran así y no todos estaban interesados en ellas o ella, como por ejemplo mirco, que no pasaba de sexo casual y ya esta.

Abrió con desdén la heladera, buscando el pack de cervezas que por lo general él compraba y dejaba allí, pero notó que ya las había acabo y que tendría que ir por más. Rodó los ojos y cerró la nevera caminando de nuevo hasta la sala donde la chica ya se había sentado en el sillón, enarco una ceja al escucharla y quiso reír, pero lo que realmente le causo el comentario de la chica fue rabia — ¿Enserio te crees tan importante? — Pregunto con media sonrisa y sentó al lado de esta para prender de nuevo el televisor — ¡Oh! aquí debe quedar cerveza — Recordó su última lata y la tomo para verificar, pero no quedaba nada, para su desgracia — ¡Cálmate megan fox! — Exclamó sin mirarle y continúo sin ganas — Aquí donde me ves, enserio me estoy conteniendo para no violarte — Terminó con notoria ironía y se levanto sintiéndose asfixiado con la pelinegra a su lado.

Se acerco a la mesa de centro y tomó un cigarrillo de su cajetilla para prenderlo y luego caminó hasta la gran ventana que estaba cerca, empezaba a desesperarse, si las chicas no querían acostarse con él, bien se podrían buscar otro idiota que las amara y les regalara flores, no es como si mirco quisiera obligarlas, ninguna eran tan importante y él no estaba tan desesperado. Suspiro pesadamente rogando que su sobrina fuera más inteligente que todas las chicas con las que le tocaba convivir a mirco en su día a día,  de esas mujeres que no andaban con prejuicios y resentimientos, juzgando y tildando a todos los hombres de iguales, porque aunque les costara mucho entenderlo, no todos eran iguales. Mirco también se había enamorado y también había sido lastimado por mujeres y no por esa razón andaba por la vida menospreciando a las demás.

— No soy su madre, ni su novio, no sé — Respondió a la pregunta y exhaló el humo de su primera calada — Y si te molesta tanto estar acá conmigo, bien puedes esperar afuera — Continúo tranquilamente — Enserio, estar en un apartamento con un violador taaaan peligroso como yo ¡qué terrible es tu vida! — Terminó abandonando el lugar para ir al cuarto de huéspedes, allí también había una televisión y no tendría que escuchar cosas estúpidas.







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Re: How you dare? || Isabelle west ||

Mensaje por Isabelle West el Sáb 21 Dic - 5:50



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Mirco Di Leblanc | Tarde fría| Apartamento de Cocó
Y esto era lo que se debía esperar con ella y el hermano de Cocó en el mismo apartamento completamente solos. Resultaba ya tan familiar la escena que las personas podrían decir que debían ya acostumbrarse si quiera a respirar el mismo aire por un tiempo pero Belle sabía que el chico se cabreaba tan rápido que prefería simplemente calmarse para no terminar los dos montando una guerra mundial. Se quedó observándole un momento mientras el chico buscaba entre las alacenas algo, desviando su mirada después por la ventana, viendo lo oscura que se había puesto la tarde, solo esperaba y rogaba que no lloviera porque estaba segura que en su bolso no traía ningún paraguas.—Entonces es mejor así—respondió con una más voz tranquila comparada con la de él.

En ocasiones, Isabelle se preguntaba si el chico era así todo el tiempo, tan altanero y grosero ¿así era que conseguía también llevarse a la cama a cualquier chica? ¡Pobres mujeres! Pero en todo caso, conocer aquello no era algo que le importara mucho precisamente, el hecho de saber como el hermano de cocó trataba a sus compañeras de cama definitivamente era algo que no le concernía para nada, así que simplemente sacudió la cabeza desechando esa idea. Dejó caer su cabeza en el espaldar de la silla cerrando los ojos por un momento, cuando escuchó al chico acercarse de nuevo, sentándose al lado suyo. Levantó su mirada y giró su rostro en dirección a él, rodando los ojos para después esbozar una ligera sonrisa —Supongo que si— terminó diciendo, encogiéndose de hombros.

Se limitó a poner su atención en la televisión que él había encendido, cruzándose de piernas y brazos ignorando por completo el intento de búsqueda de cerveza en una lata que había cerca —¡Cálmate tú, Brad Pitt! —vociferó luego de escucharlo, pasando una mano por la cara para después soltar un profundo suspiro. Si bien Belle sabía que la idea de pedirle si podía entrar a esperar a su hermana era mala, lo rectificó una vez pasando menos de cinco minutos con el pelinegro.

Ganas no le faltaron de pararse y ahorcarlo con cualquier cable que hubiese cerca, este chico se tomaba todo muy apecho ¿tanto le dolía ser rechazado? No se giró a mirarlo porque sabía que si lo hacía podría saltar encima suyo y arrancarle los ojos.  —Eres un patán engreído y así me criticas a mi— soltó sin pensarlo, mientras se ponía de pie dándole la espalda apretando sus manos en forma de puño —Discúlpame si te lastimo tanto, en realidad el del problema no eres tu, soy yo claramente — agregó con voz dura, dejando caer sus hombros en señal de rendición total, ya no quería discutir más con aquel chico —Esperaré a Cocó mejor afuera, no pretendo arruinarte el día con mi compañía— articuló esta vez en voz más baja y calmada, caminando hacia la puerta sin saber si el chico la había escuchado o no, de todas formas daba igual, al fin de cuentas el mismo había dado la sugerencia.

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Re: How you dare? || Isabelle west ||

Mensaje por Mirco Di Leblanc el Sáb 21 Dic - 18:33






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Suspiro pesadamente dejándose caer en la cama de la habitación de huespedes ¿por qué estaba actuando asi con esa chica? a veces, ni él lo entendía pero no podía dejar de hacerlo, se trataba de una armadura disfrazada de impulso que lo mantenía en pie, el joven pelinegro podría parecer fuerte y burlón, pero estaba superando uno de las peores caídas emocionales de su vida, se sentía como en una montaña rusa de emociones.

Resopló con fuerza  sentándose de nuevo, posicionando sus dos manos sobre su rostro cansado. Todo lo que la chica había dicho, todas las verdades que brotaron como un río de su boca, le retumbaban en la cabeza, odiaba reconocerlo, pero no estaba tan equivocada. Y si, mirco era un idiota y le encantaba serlo, pero, tenía que admitir que hacía ya muchos meses atrás algunas cosas habían cambiado en su interior.  Levantó la mirada hacía la ventana, observando el oscuro cielo que sobre él se posaba, ya estaba empezando a sentir el frío de la tarde que retornaba con los recuerdos y con la soledad, golpeando con estos el ego del chico.  Por este tipo de sentimientos, mirco odiaba el simple echo de sentir, experimentaba un miedo que nadie más entendía,  que lo desnudaba de cierta forma, a tal punto, de hallarse débil y colmado de rencor.

Agachó la mirada sintiéndose culpable, después de todo, la mayoría de razones por las cuales mirco actuaba tan agresivo, solo una estaba relacionada con la chica, a la que indirectamente había echado vil mente de aquél apartamento, apartamento que ni si quiera era de él.

¿Qué estaba haciendo? — ¿qué carajos haces mirco? — Susurró para si.

Lo cierto era que el joven odiaba quedarse solo, porque cosas como estas pasaban y entonces, pensaba de más. Pensamientos que no eran sanos y que lo atacaban como demonios que lo perseguían. Tal vez por eso necesitaba un buen polvo, una buena borrachera o una buena compañera, que lo sacara del pasado en el que mirco vivía sumergido. Pero era tan mierda que ya había perdido a muchas mujeres y a muchos pedazos de su corazón con ellas, tal como sus cigarrillos, su vida se consumía lentamente entre cenizas que  el viento no soplaba, que la lluvia no mojaba y que el tiempo, no curaba.

Mierda agregó en su mente levantándose rápidamente, la lluvia torrencial que el cielo había anunciado, se había soltado violentamente, haciendo sonar el techo del apartamento y las ventanas también. La chica aún estaba afuera y mirco no sería el responsable de una gripa o algo parecido. Buscó entre sus cosas un paraguas, una toalla y una camiseta limpia, después de todo, si cocó se enteraba que mirco la dejó afuera, lo colgaría de las pelotas. Tomo aire, como si en esa bocanada, también viniera una pequeña dosis de humildad y valentía, tenía que tragarse su ego para permitirse salir de esa habitación y buscar a la pelinegra — Hazlo por vita — Se ordenó a si mismo y salió de allí.

Al verla parada temblando, bajo la lluvia intensa, le arraso el sentimiento de querer protegerla — Vamos — Dijo serio tomándola del brazo para arrastrarla hacía el apartamento — No soy tan idiota — Musitó situándole una toalla limpia encima de la cabeza.







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Re: How you dare? || Isabelle west ||

Mensaje por Isabelle West el Dom 29 Dic - 4:17



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Por obvias razones Belle no podía seguir soportando aquel intercambio de palabras cortantes con el hermano de Cocó, no cuando si eran dos los que se prestaban para ese tipo de cosas podían terminar formando una guerra. Su cuerpo y su mente no estaban para la ocasión asi que lo mejor era salir de ahí antes de que la tormenta verbal entre los dos comenzara. Una vez cerró la puerta tras salir saliendo como alma que lleva el diablo, cerró los ojos sintiéndolos pesados mientras se pasaba la mano por la cara exasperada. Se puso de cuchillas contra una de las paredes y dejó su bolso al lado sintiéndose completamente ridícula. Ya era demasiado agotador vivir en un pasado el cual solo la hacía llenarse de rencor pero ¿como podía reponerse de algo que no podía olvidar ni un segundo de su vida? Había sido un error para ella pensar que todo las palabras y promesas que un chico le dice son sinceras cuando solo son palabras sin sentimiento alguno, completamente vacías... y aun después de varios años se recriminaba por haber sido tan idiota, así que no metería el pie en otro hueco sin fondo, no otra vez de nuevo.

Se puso de pie y comenzó a caminar de un lado a otro mientras maldecía una y otra vez a si misma. Sus malas experiencias con los chicos la hacía dudar de todos, hasta con su padre siempre habían sido las cosas difíciles y nunca tuvo una madre que fuera capaz de aconsejarle o ayudarle cuando ella lo necesitaba.

—A ese paso quedarás sola ¿sabes que los buenos chicos o tienen novia o son gays, Belle? ¿Lo sabes, verdad? ¡Solo diviertete! — las palabras de una de sus amigas habían venido a su cabeza y la lucha ya no era sobre ella y el chico sino sus estúpidos recuerdos. ¡Cómo si no lo hubiese intentando! Pero las cosas no salieron como ella imaginaba y justo antes de que estuviera por acostarse con un completo desconocido, se había echado para atrás dejando al chico con un problema entre los pantalones y bastante molesto. Jamás intentó hacerlo de nuevo.

No pudo negar esa culpa que la envolvió acerca del comportamiento que había tenido con el hermano de Cocó pero él tampoco había sido muy amable ¿entonces por qué la culpa? Se mordió el labio dejando su vista perdida por quien sabe cuanto tiempo en el suelo, cuando pudo notar que el cielo se había puesto muchísimo más oscuro que algunos minutos atrás y veía que la lluvia empezaba a caer ¡lo que le faltaba! — No puede ser — musitó, intentando refugiarse de las grandes gotas de aguas que empezaban a caer de forma torrencial mientras agarraba su bolso, pero todas maneras el agua le llegaba, empapandola rápidamente. Se estremeció al sentir el frió viento chocar contra ella y sus desnudas piernas ¿por qué había decidido ponerse un short corto hoy? Se rodeo así misma con sus brazos y decidió esperar a que la tormenta cesara un poco e irse de una vez por todas cuando sintió una mano cernirse sobre el propio a lo que inevitablemente pegó un brinco asustada.

Se relajó un poco cuando vio que era el hermano, parpadeando perpleja ante el acto del chico cuando dejó una toalla limpia encima de su cabeza. No hizo nada, simplemente se dejó arrastrar mientras clavaba su mirada en la espalda del chico hasta que se encontraron enfrente de la puerta de nuevo. Cuando el pelinegro abrió la puerta, entró, quedándose parada en la entrada deslizando su vista por su ropa que se encontraba totalmente pegada a su cuerpo — Estoy empapada, se ensuciará todo —habló con voz suave, volviendo la vista hacia él. Guardó silencio un momento, agarrando la toalla para después empezar a secarse el rostro e intentar secar un poco el sueter — Gracias...—articuló al mayor, haciendo una pequeña mueca —Yo.. eh..tu nombre no lo recuerdo— y por algún motivo, sintió que le daba vergüenza y esperó no haber sonrojado — De todas formas, muchas gracias — le sonrió para seguir secándose con la toalla.

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Re: How you dare? || Isabelle west ||

Mensaje por Mirco Di Leblanc el Miér 8 Ene - 4:10






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Lunes 16 de diciembre◥◣ Apartamento de Cocó ◥◣ Tarde fría



◥◣ Belle West

Un sentimiento de alivio lo inundo al notar que la chica no se había resistido a entrar de nuevo al apartamento junto a él. Ahora podría estar más tranquilo, la chica no se enfermaría y tenía la leve esperanza de que esta no le comentaría  nada de lo sucedido a su hermana cocó. La observo con un ademán inquieto pero sin mostrarse demasiado preocupado. Entrecerró los ojos al oírla, que el apartamento quedase empapado era lo que menos le importaba, pero teniendo en cuenta que el suelo de la residencia era de madera, tenía que hacerle caso. Se encogió de hombros  acercándose a la chica para  intentar quitarle el suéter y  luego la camisa. Estaría más caliente con el suyo, era de algodón y estaba seguro de que más caliente que el de la chica — Déjame quitarte la ropa o te vas a enfermar—  levantó la camiseta que había tomado minutos antes y se la mostró —  y el buso que llevo puesto, puedes usarlo, está más caliente y no te preocupes, no huele mal— Mirco no era de rodeos,  esperaba en lo profundo de su corazón que la menuda chica no se escandalizara por lo planeado por este. Se desprendió del buso gris que llevaba puesto y se lo entregó para que esta lo pudiese usar.

Recordó momentáneamente los comentarios que en la universidad hacían sobre la chica, muchos de sus amigos ya le habían comentado lo atractiva que esta era. Hasta cocó su hermana le había hablado del tema, de cierta forma se sentía un tanto ciego por no haberla notado antes, mirco estaba seguro de que esta chica era una de las más bonitas que había visto en su corta pero agitada vida. Lo más raro de todo esto, era que a pesar de que los dos se veían más de lo que querían, el ojiazul no recordaba el nombre de la mujer que en frente de él yacía parada. Lo único que sabia con certeza es que era gran amiga de cocó y que por lo que había oído por ahí, había tenido una mala experiencia con un viejo amor.

El mundo actual se regia por una doble moral que se disfrazaba de amor, mirco estaba seguro que la sociedad de hoy en día no carecía de amor. No se trataba de que nadie quisiera amar a nadie, en realidad, se trataba de que nadie se dejaba amar de nadie y así, las cosas jamás podrían funcionar. Pero ¿por qué pensaba en el amor? si él bien conocía el tema y lo distinguía como pura y física mierda. Mirco tenia la filosofía de un buen polvazo y nada de sentimientos, el hombre podía vivir su vida tranquilamente con sexo salvaje y también sin amor ni contra tiempos. ¿Para qué quería amargarse la vida con una chica loca y obsesiva que le controlase la existencia? él no era el más guapo de los guapos pero cuando se proponía llevarse una chica a la cama lo lograba, era algo que venia con él desde pequeño. Sonrió amplia mente al pensar en si mismo en aquella extraña situación, estaba con la amiga cercana de su hermana en la entrada de la casa, sin buso esperando a que esta le diese el permiso de quitarle la ropa. ¿Qué divertido, no? después de todo, eso sería mucho más entretenido que los programas de cocina que su hermana veía por las tardes.

Dirigió la mirada al cuerpo de la chica que se había marcado por la lluvia, dios, llevaba mucho tiempo sin ver a una mujer en aquella forma tan intima y sin sentirse tan atraído al punto de mal pensar inmediatamente. Al notar que llevaba lo suficiente observándola para ser delatado levanto la mirada para fijarla sobre la de la joven — Mirco — Respondió a lo dicho por la que compartía el mismo color de ojos que él  — ¿Me dejarías entonces quitarte la ropa?  —  Insistió pensando en lo enferma que se pondría si la ropa llegase a secarse y esta aún la usara.  No pudo evitar fruncir el ceño cuando la vio sonreír, corrientes inoportunas de deseo recorrieron la espina dorsal de este, advirtiéndole que sus pensamientos se estaban totalmente desviando del tema.







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Re: How you dare? || Isabelle west ||

Mensaje por Isabelle West el Dom 12 Ene - 19:11



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Muchas veces, Isabelle podría ser una chica terca y testurada cuando se lo proponía, de eso no había duda pero en aquel momento, justo cuando el mayor la agarró del brazo a rastras para que entrara al apartamento no dijo ninguna palabra y tampoco puso resistencia alguna. Tal vez era el hecho de que se encontraba sorprendida de aquella acción que estaba haciendo él que no pudo reaccionar como lo podía haber hecho, aunque en realidad pareciese en ocasiones más como una caja de pandora, la cual no sabes con que puede salir. Pensó que probablemente la culpa lo había atacado por haberle dicho que esperara afuera justo cuando una tormenta se avecinaba, podría haberle recalcado aquello y estar malditamente molesta con el hermano de Cocó pero en esa situación, en donde su ropa se encontraba empapada y el frío comenzaba a hacer que su piel se pusiera como la de una gallina ni siquiera pensó en ello.

Se abrazó, en un vago intento de poder disminuir el frio que empezaba a sentir aunque era completamente en vano, tensando su cuerpo para no empezar a titiritar debido a este, controlando su labio inferior mientras clavaba sus dientes en él. Fue entonces cuando escuchó las palabras del contrario quedándose completamente con los ojos en blanco ¿había escuchado bien o había sido que ya estaba empezando a alucinar por fiebre o algo? Parpadeó varias veces guardando silencio, esperando que el joven volviera a repetirle las palabras para que confirmara que tal vez ella se había equivocado al escucharlo pero sus ojos se deslizaron a la camiseta que tenía agarrada en una mano y lo observó cuando se quitaba el buso que llevaba puesto. Claramente lo mejor sería cambiarse de ropa cuanto antes pero la propuesta del jóven solo hizo que sus pensamientos empezaran a dispararse.

Aquel acto le parecía íntimo, demasiado como para que dos personas como ellos lo hicieran cuando lo primero que hacían cuando se veían era lanzarse miradas llenas de pura indeferencia. Abrío los labios con la intención de decir algo mientras clavaba sus ojos claros a los de él —¿En serio estás pidiendo permiso para desvestirme?— dijo, con un tono de voz algo divertido mientras una sonrisa se curvaba en sus labios, tenía que dar fé de que este era uno de los acontecimientos más extraños con el pelinegro. Al sentir como su cuerpo  le enviaba señales en busca de calor, no lo pensó de nuevo luego de que él pelinegro volvió a hacerle la misma pregunta esperando por su respuesta. No dijo nada, al final, sin pensarlo más, levantó los brazos para que le quitara las prendas que se encontraban pegadas a su piel.

Y sin poder impedirlo, sus pensamientos se deslizaron hacia un recuerdo del momento en que solo le había permitido a un hombre quitarle la ropa. El recuerdo podría ser algo borroso pero para ella aun era bastante claro. Si por ella fuese, borraría aquello como si tratase de una pintura hecha con acuarelas cuando le rozan mucha agua. Era momento de dejar de pensar en lo mucho que había entregado para al final no recibir nada sino traición y dolor. Él no es esa persona. Intentó recordarse así misma mientras cerraba los ojos un instante. Eso era una situación diferente, no había nada que los uniera demasiado a los dos... pero entonces ¿por qué su corazón había empezado a latir tan fuertemente y sintió la garganta secarsele cuando abrió los ojos y se encontró con la intensa mirada de Mirco?

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Re: How you dare? || Isabelle west ||

Mensaje por Mirco Di Leblanc el Dom 12 Ene - 20:38






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Lunes 16 de diciembre◥◣ Apartamento de Cocó ◥◣ Tarde fría



◥◣ Belle West

Sonrió al escuchar su respuesta, que más que una respuesta, era otra pregunta a la cual mirco tenía una respuesta obvia. No conocía a la mujer que estaba frente a él, y exceptuando las veces que se habían visto por casualidad o por obra de su hermana, además de lo que había escuchado en la universidad, mirco no sabía absolutamente nada de la pelinegra. Asimismo la propuesta que mirco había pronunciado anteriormente no a todas las chicas les parecía una gran idea y teniendo en cuenta que esta en especial lo odiaba, esperaba más una cachetada que un si por respuesta. Pero al ver que levantó los brazos dándole una señal verde para proseguir, se sorprendió.

No aparto su mirada de la de la chica mientras dejó caer de sus dos manos su buso gris y la camiseta que había tomado de su cuarto, si alguien viese la escena desde un punto de vista externo, pensarían que los dos estaban a punto de iniciar algún encuentro sexual y siendo sinceros, los pensamientos que correteaban por la mente del joven no eran los más apropiados para la clase de situación en la que se encontraba. Dio un paso hacia la chica para observarla de nuevo de pies a cabeza. Se podía imaginar el frío que estaba sintiendo en ese momento, le daban unas ganas extrañas y desbordantes de protegerla. Deslizó su mano por los brazos de la menuda mujer y los situó en su cadera tomando el suéter para poder quitárselo lentamente y con cuidado, le estaba empezando a pesar en el corazón al tocarla, aunque fuese de la manera más inocente posible. Sus ojos aún seguían perdidos en los de la chica, que también lo miraba desafiante. Al despojarla de su suéter no pudo evitar notar que a la chica ahora solo la cubría su sostén. ¿Como podía pensar en aquella mujer de semejante manera? no entendía ni a su mente ni mucho menos a su corazón. No hace más de dos horas la estaba insultando porque la creía engreída y altanera y ahora la estaba observando como si fuese la última bebida helada en un desierto en el que el joven había vivido los últimos meses de su existencia.

— Toda tu ropa esta empapada— Comento apenas audible y se acerco un poco más, sin apartar su mirada del rostro delicado de la mujer, cuando estuvo lo suficientemente cerca como para sentir su respiración nerviosa, rodeo el torso casi desnudo de la joven para desabrocharle el sostén con timidez. Al divisar su espalda desnuda  frunció el ceño intentando evadir los pensamientos que lo empezaban a atacar ante semejante imagen — No te haré nada — susurro luego, casi en su oído, intentando creer que en realidad no le haría nada y al lograr librarla dejo caer sus manos para segundos después alejarlas de esta. Desvió la mirada como quien no quiere la cosa, buscando la camisa y al encontrarla se agacho un poco para tomarla y entregársela a la pelinegra — Creo que es lo suficientemente grande como para que te cubra tanto arriba como abajo, pero si quieres un pantalón o una falda, solo dilo, creo que mi hermana podrá entender — Terminó serio y dio un paso hacía atrás para mirarla por unos instantes más con intriga, entrecerró los ojos al notar lo mucho que le costaba despegar la mirada de la fémina indefensa pero contra su voluntad, lo logró y se alejó de esta.

Suspiro al notar lo bueno que había sido, después de todo, en otra ocasión pudo haberse comportado como un total idiota. Pero con ella no estaba seguro, no sabía que hacer ni tampoco que decir y eso lo descolocaba lo suficiente como para actuar como enfermo mental. Camino lentamente a la cocina para prepararle algo caliente y también para dejarla vestirse en privacidad. No es que mirco no quisiera verla, en realidad, se había contenido bastante al sentir el contacto de su fría piel con sus manos. Pero con ella no sabía que sucedería, era como si al verla tan indefensa, se desvaneciera toda su confianza.









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Re: How you dare? || Isabelle west ||

Mensaje por Isabelle West el Dom 12 Ene - 23:08



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Tal vez reírse ante la expresión del pelinegro cuando alzó sus brazos en respuesta a que le quitara las prendas mojadas era algo que habría hecho, pareciese como si ella se encontrara igual de sorprendida a como se encontraba el contrario de si misma y a la vez algo avergonzada. Empezó a cuestionarse mentalmente a que diablos había accedido ¿y si las cosas se les salían de las manos? ¿Por qué había dicho que sí? ¡No se supone que debe darle la confianza a un hombre que le desagradaba tanto como él! Haber estado bajo una tormenta le había afectado un poco. Intentó inhalar un poco de aire para llenar sus pulmones mientras mantenía la vista en él parpadeando pocas veces.

Sus dudas se hicieron humo en el instante en que el mayor comenzó a quitarle el suéter que llevaba puesto de forma delicada y con cuidado como si se tratara de una muñeca que si la tocan mucho puede desarmarse. Una pequeña pizca de culpabilidad le recorrió al desconfiar tanto del chico y también el haberle tratado de la forma en lo que hacía durante cada encuentro con él. Si hubiese sido la clase de persona desconsiderada y machista, no se tomaría la molesta de sacarle el suerte de la forma tan paciente y tranquila con la que lo estaba haciendo. Su delicadez hizo que el corazón se le encogiera y temblara un poco ante el momento en que su vista deslizó por su cuerpo, ni siquiera fue por el frío.  Juntó sus labios en una linea recta y siguió con sus ojos en los suyos sin despegarlos ni un segundo, reteniendole la mirada. Cuando se encontró finalmente solo en su sostén y su shorts no pudo evitar sentir las ganas de cruzar sus brazos sobre su pecho para cubrirse pero intentó quitarle importancia y hacerse la idea de que se encontraba simplemente con un bañador. Soltó el aire de sus pulmones que había sostenido por bastante tiempo intentando parecer calmada. Cuando escuchó la voz del pelinegro bajó la mirada al brasier que llevaba, agradeciéndose mentalmente sin saber porque, de llevar un sostén presentable y no uno de conejitos o algo por el estilo.

Y antes de decir algo, alzó la vista para ver como el mayor se había acercado más a ella, su cuerpo se encontraba a tan solo unos centímetros y sus respiración había empezado a acelerarse, quedándose por completo con su cuerpo como estatua, tragando nerviosamente pero antes de poder protestar pudo sentir como la rodeaba con sus brazos y sentía ligeramente las yemas de sus dedos sobre su piel mientras desabrochaba su sujetador. Cuando escuchó las palabras del pelinegro terminó por relajar los hombros. En el instante en que de nuevo cobró distancia, llevó sus manos al pecho para sostener el sostén mientras lo miraba con los ojos abiertos y la mejillas rojas como dos tomates.

Agarró como pudo la camisa que le extendió y asintió con la cabeza — Gracias, Mirco — pronunció sincera, llamándolo por primera vez por su nombre. Se aclaró la garganta mientras veía como le miraba de nuevo, ya había sostenido demasiado su mirada y con lo acaba de pasar, se creía incapaz de hacerlo por lo menos en ese momento. Cuando por fin se encontró sola en el corredor dejó su cuerpo caer ante la puerta y sintió una extraña sensación recorrer su cuerpo. Al menos estaba segura de que el frió se había evaporado un poco y había sido opacado por el calor que desprendía el cuerpo de Mirco tan cerca suyo. Se giró parándose frente a la puerta dejando caer su sostén para ponerse la camiseta rápidamente la cual le quedaba lo suficientemente larga como para quitarse el short que llevaba, así que eso hizo. Tras eso, se colocó el buso del muchacho e inmediatamente pudo oler aquel particular olor a colonia masculina mientras pegaba la parte delantera de este a su nariz, oliendolo como si su vida se fuese en ello, el chico tenía razón, no olía nada mal. Se sintió como una completa pervertida. Hormonas, se le habían alborotado las malditas hormonas. Se soltó el cabello mientras agarraba las prendas mojadas del suelo y la toalla que al principio el pelinegro le había pasado, caminando hacia el living de nuevo, secando su cabello.  —¿Puedo utilizar la secadora?— preguntó al chico, mientras lo veía moverse por la cocina con curiosidad con la ropa en la mano.
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Re: How you dare? || Isabelle west ||

Mensaje por Mirco Di Leblanc el Mar 14 Ene - 2:21






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Lunes 16 de diciembre◥◣ Apartamento de Cocó ◥◣ Tarde fría



◥◣ Belle West

Al caminar pensativo en la cocina buscaba alguna explicación para lo que estaba sucediendo en el apartamento y también una explicación, para lo que estaba sucediendo en su corazón. Habían pasado de una relación de perros y gatos, a otra muy diferente, tan diferente que mirco terminó despojándola de su ropa y dejándola casi desnuda. Estaba realmente confundido, todos sus pensamientos se estaban agolpando violentamente contra su cabeza y aunque su mente le repetía que tenía que volver a tratarla como una desconocida, su corazón le pedía a gritos que aunque fuera algo insano, un solo beso le robara. ¿Pero como era posible  querer borrarle la boca a aquella joven de un beso? no sabía su nombre y estaba seguro de que si lo intentaba, se ganaría una demanda por violador u acosador.

Resoplo cubriendo su rostro momentáneamente, estaba algo asustado, ese sentimiento que lo volvía a inundar y que le hacía comportarse como todo un marica lo estaba colmando. ¿Qué hombre en su sano juicio deja a una mujer desnuda frente a este, libre? solo él, por su puesto.  Busco el capuccino en la gaveta de bebidas en sobre, le tentaba algo hacer un té, pero esta ocasión merecía un café para despertarlo del trance y ahuyentar a sus hormonas descontroladas. Pero claro, si su hermana hubiese tenido aunque fuese una botella de vodka, mirco la hubiera bebido sin dudar, estaba como un desesperado intentando alejar de su memoria la imagen de la menuda mujer semi desnuda mirándolo fijamente.

Esta loca— Susurró para si mismo mientras calentaba un poco de leche en la estufa.

"¡Esta loca! no cualquier mujer se quedaría con un completo extraño en un apartamento semi desnuda" pensó de nuevo recostando su agotada espalda sobre la pared, definitivamente estar en "verano" tanto tiempo lo había puesto más "cachondo" de lo normal y se sentía algo apenado, ya no era un adolecente que no pudiera controlar sus impulsos, es más, en la actualidad mirco era tio y ahora antes de usar a cualquier mujer, tenía que pensar un poco en vita — Creo que esta en el cuarto de cocó — Le respondió a su pregunta con seriedad y un tono lo suficientemente alto para ser oído. Las mujeres si que pensaban en todo, si mirco estuviese en sus zapatos, probablemente estaría pensando solo en lo que en ese mismo momento estaba  pensando "soy un pervertido" se repitió con enojo y golpeo su frente fuertemente contra la pared.

"Es hermosa, mierda" reconoció minutos después de un largo silencio en el apartamento y también en su cabeza "por casualidad... ¿me gusta? no, imposible, ni siquiera la conozco" agregó con furia después negando con su cabeza lentamente. El aroma a capuccino recién hecho inundo la residencia y despertó del limbo al pelinegro. Se estaba casi obligando a si mismo a no sentir absolutamente nada por la joven que probablemente se estaba secando el cabello en el cuarto de su hermana. Tomo un pocillo y le sirvió con cuidado para luego tomarlo y caminar hasta donde estuviese la joven, al verla por fin, se acerco a ella y le entrego la taza con el liquido caliente en ella — Espero te caliente ...— Intento continuar pero no sabía su nombre así que después de fallar, decidió guardar silencio y detallarla nuevamente.La camisa le cubría lo suficiente y su cabellera negra estaba aún más azabache que horas antes cuando había llegado al lugar. Sus ojos estaban más claros y su piel tenía una tonalidad pálida, como si estuviera su material fuera la porcelana. Sus labios se habían puesto color salmón, como si necesitaran un poco de calor para resucitar.

"No no, mirco, detente" se ordenó a si mismo desviando la mirada a la nada, intentando de nuevo, huir de los pensamientos mal sanos que lo estaban atacando y que, quisiera o no, le estaban enviando corrientazos de calor a su espina dorsal.







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Re: How you dare? || Isabelle west ||

Mensaje por Isabelle West el Mar 21 Ene - 5:45



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Jamás en su vida Isabelle se había sentido tan repentinamente confundida ante las acciones de alguien como lo había estado con aquel chico llamado Mirco. No pudo negar que su cuerpo había reaccionado de forma que ni siquiera con aquella persona que en algún momento ella creyó que era especial , no se comparaba ni un poco. Recordaba la perfección el miedo que había recorrido todo su cuerpo cuando perdió la virginidad en un motel que su chico había conseguido para hacer el momento más "especial" y aun en ese tiempo, tal vez para ella había significado algo, pero no podía sacarse de la cabeza el hecho de que después de haberlo hecho se sentía molesta consigo misma porque aquello no había sido tanto como lo pintaba la mayoría del mundo cuando hacia el amor con la persona que creías la indicada. Tal vez aquella había sido la corazonada para advertirle cuan equivocada se encontraba y lo patética que había sido de entregarse de tal manera a un imbécil que no había aprendido a querer de verdad nunca, simplemente eran palabras huecas sin ningún verdadero significado.

¿Por qué entonces su cuerpo cuando la había tocado, había temblado de nervios y no de miedo frente al chico que decía odiar? Son las hormonas, deben ser esas, porque sí, había pasado ya bastante tiempo en que su cuerpo no sentía unas manos tan cálidas como las de él que  por poco empezaba a considerarse virgen de nuevo. Já, como si eso fuera capaz de recuperarlo.

Cuando terminó de deshacerse de cualquier clase de pensamientos que estuvieran pasando por su cabeza y preguntó por el tono más calmado y casual por una secadora, no pudo evitar pasar por alto aquel tono serio con el que le había contestado y una parte de ella se sintió dolida sin saber bien porque. Asintió ligeramente con la cabeza mientras apretaba la ropa a su pecho y caminaba como un rayo a la habitación de Cocó, cuando estuvo en su pieza se aterró de lo que pudiese pasar si Cocó llegara y la encontrara con solo una camiseta grande cubriéndola por completo o en caso de que se demorara, que estaría sola casi semi-desnuda con un chico que por cierto, era guapo también. Ahora ya no sabía si quería que Cocó llegara o no. Soltó un largo suspiro y dejo su ropa en el suelo mientras buscaba por el tocador de Cocó su secador y lo conectaba a un toma que había cerca. Comenzó a secar su cabello mientras miraba distraídamente el suelo, mordiendo una de sus uñas. No pudo evitar pegar un brinco cuando escuchó la voz de Mirco cerca de ella mientras le extendía una taza humeando y sin poder evitarlo, sonrió al saber que él tampoco recordaba su nombre. Dejó el secador en la mesa y se acercó para tomar la taza caliente — Isabelle — terminó de decir por él mientras lo miraba y envolvía su manos alrededor de la taza, disfrutando del calor que empezaba a sentir en las palmas de sus manos —De nuevo, gracias — dijo, tomando un sorbo de aquel café, disfrutando de su sabor, justo lo que necesitaba para calentar un poco aunque pudo sentir que su temperatura iba subiendo conforme a lo segundos en que Mirco la miraba.

Después de un tiempo de silencios, se mordió el labio, dando otro sorbo a su café, aclarándose la garganta para hablar — Te debo una disculpa — dijo, intentando actuar lo más serena y tranquila posible — Se que he actuado como una perra neurótica contigo pero tu no te quedas atrás — sonrió con algo de diversión— en todo caso, quiero disculparme, tu... eh, pareces ser diferente. Es solo que no puedo evitar ver en ... —se detuvo, sintiendo que había hablado demasiado — De todas formas, lo siento Mirco. — su voz fue tan suave y sincera. Agachó la mirada un momento al suelo y volvió a beber — ¿Te parece bien hacer las paces? — preguntó, volviendo su mirada a él —¿Que dices?— estiró su mano mientras mantenía su mirada clavada en él, imposible de apartarla.
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Re: How you dare? || Isabelle west ||

Mensaje por Mirco Di Leblanc el Dom 9 Feb - 2:56






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Lunes 16 de diciembre◥◣ Apartamento de Cocó ◥◣ Tarde fría


◥◣ Belle West


Definitivamente estaba haciendo lo mejor que podía para no arrancarle esa camiseta y por decirlo de alguna manera, destruirla a ella, a isabelle, a punta de besos. Mirco estaba sorprendido, era la primera mujer que lo descontrolaba físicamente de aquella forma. Lo estaba volviendo loco, después de todo, no se le podía pedir a un hombre  en plena juventud y madurez sexual, que no sintiera nada al ver una mujer semi-desnuda ante él. Intento pensar en cosas que lo alejaran de esa angustiante realidad, no quería verla a los ojos por que sabía que de los ojos pasaría a su cuello y de su cuello a sus pechos marcados, después a sus piernas y así podría empezar a imaginar cosas que lo harían lucir como un pervertido o un violador. Comenzó a sentir como su cuerpo le pedía a gritos moverse de un lado a otro para procesar la cantidad de imágenes que se cruzaban y se agolpaban en su mente ¿como mierdas era posible? que de ser una relación de gatos y perros pasaran a prestarse la ropa, y ella, a andar frente a él semi-desnuda sin el menor descaro y sin temor alguno a que mirco le hiciese algo.

Lo cierto era que Mirco ya había pasado un tiempo sin tener relaciones sexuales extraordinarias con una mujer, para él, no todo el sexo era igual. Algunas veces era una sensación reconfortante que de alguna forma, le daba energía y lo ayudaba a continuar. Otras tantas eran abrumadoras, lo dejaban cansado y sin ganas de una relación estable por un buen tiempo. Y tan solo unas pocas las cuales lo hacían subir al cielo a tocar las nubes y hasta se podría decir, que lo hacían creer en el amor, esas pocas lo revivían del estado automático en el que vivía comúnmente. Esta mujer sin dudas, lo había atraído hacía ella, desde el primer momento en que la diviso junto a su hermana. Sin embargo, el corazón del joven se encontraba tan herido y a la defensiva por su relación anterior, que trataba de frenar ese sentimiento con el odio reprimido que en alguna parte de su agujereado corazón alojaba.

Pero en ese momento e incluso, minutos antes de encontrarse frente a ella con la mirada asechándola cual felino a su presa, ya no se podía contener más. El peor instinto de su ser estaba aflorando, el más salvaje, el más voraz. "Mirco, no lo hagas" se repetía una y otra vez para si mismo, ahora sin apartar su mirada del cuerpo descubierto de la joven, la podía ver articular su boca, pero no escuchaba nada, ni entendía nada. ¿Era acaso un animal? no, incluso, hasta un animal salvaje se comportaría mejor ante un dama. Trago saliva y dio un paso hacia atrás, con toda la fuerza de voluntad que logro, pero con cada palabra que la señorita de ojos azules pronunciaba deseaba besarle con más fuerza y desespero que el segundo anterior.

— ¿Que si me parece bien?—  Pregunto de nuevo con un semblante serio. Giro su rostro frustrado y luego dirigió su vista hasta la mano estirada frente a él que esperaba como cuando una persona espera a la luz verde para cruzar una avenida, tal vez la avenida que ella quería cruzar era muy distinta a la que mirco cruzaría al tomarla de esta.  Levanto su mano como pudo y la acerco lentamente a la de la chica para cubrirla lentamente sin apartar sus ojos de los de ella. ¿Acaso sabía bien lo que estaba haciendo? lucía como un apretón de manos, pero tenía mucho más significado de trasfondo. La tomo con fuerza sin poder resistirse mucho más y la jaló hacia él para pegarla a su cuerpo descaradamente. Ya no podía parar, no si ella lo permitía. Agacho su mirada hacia la taza de café y con la mano libre la despojo de esta para dejarla en la mesa de noche, al lado de la secadora que minutos antes seguro isabelle estaba usando. Apego su rostro tan cerca como le fue posible al de la joven, tan cerca que los dos respiraron el mismo aire segundos, minutos. Tan cerca que sus narices se rozaron mutuamente y sus ojos, casi se combinaron para crear una tonalidad de azul nuevo.

— Trátame tan mal como puedas— Susurro casi sobre sus labios — Tan mal como se te antoje— Prosiguió con la voz ronca y la garganta reseca — Trátame tan mal con nunca has maltratado a nadie —  La rabia brotaba junto a sus palabras — Trátame como se te de la gana— Termino frunciendo el ceño.

Y mirándola fijamente con la respiración agitada y sin más preámbulos la besó, la besó con fuerza, la besó como si en ello se le fuese la vida. La besó como nunca había besado a ninguna mujer, con tantas ganas y casi implorándole que no lo detuviera jamás. La besó y no dejó ir su brazo, ni su cadera que con su otra mano libre aprisiono. La besó como si fuera el último beso que pudiese dar ese día, como si fuera el último que pudiese dar antes de morir. La besó y con ayuda de su cuerpo, caminaron juntos algunos pasos hacia la pared, hasta que la aprisiono contra esta. Abrió los ojos lentamente y separo sus labios de los de la señorita, para mirarla ahora con un poco de curiosidad y tal vez, de incertidumbre. Aquél beso valdría cualquier cachetada o demanda, por lo menos sus ansias se habían calmado un poco, pero solo un poco.

— Puedes lamentarlo tú —  Comento sobre los labios de la chica y dio un paso hacia atrás para darle el espacio personal que antes le había arrebatado como un ladrón — Por que yo no lo lamentaré, ni me arrepentiré —  Suspiro mirando al suelo y luego dio media vuelta intentando volver a sus cabales.







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Re: How you dare? || Isabelle west ||

Mensaje por Isabelle West el Lun 3 Mar - 4:36



How you dare?
Mirco Di Leblanc | Tarde fría| Apartamento de Cocó
La joven no podía dejar de tener el ceño fruncido en su rostro al ver la situación en la que se encontraba justamente en ese momento. Jamás en su vida se imaginó llegar a estar de tal forma con el hermano de Cocó, pero cuando menos te lo esperas, la vida termina dandote una gran sorpresa ¡y vaya que la había sorprendido! Pensó un momento la expresión divertida que tendría Cocó al verlos a ambos, más a ella, que había sido siempre arísca con el peli negro y mirase por donde lo mirase, lo único que quería era mantenerse alejada de chicos como él. Y ahora, se encontraba con un simple sueter holgado cubriendo a mitad de los muslos, lo suficiente para que tapara su trasero de la vista de él pero no había nada de que preocuparse ¿o no? Hace un momento el mayor se había limitado a despojarla de la manera más delicada de todas sus prendas sin ningún deje de morbo, aquello la había hecho sentir segura con él pero algo decía que no debía confiarse demasiado, chicos eran chicos aunque en realidad, no pensó que posiblemente el se pudiera sentir atraído por ella así que no iba a darle muchas vueltas al asunto.

Empezó a mover los dedos de sus pies mientras pasaba más segundos en la misma habitación con el pelinegro, sin apartar la mirada de él en ningún momento, detallando su rostro, la forma en la que las arrugas se amontonaba entre sus cejas y frente con una expresión demasiado seria, queriendo pasar su mano tiernamente por ellas para que dejara aquella expresión facial, verlo sonreír haría que se viera más guapo de lo que era, porque sí, no podía engañarse a sí misma y decir que él no tenía nada de atractivo porque estaría mintiendose a sí misma. Ladeando el rostro, esperó a que Mirco aceptara la tregua que le estaba ofreciendo y tomara su mano. Enarcó una ceja, expectante a ver que decía o  haría, por su parte, ella había sacado ya la banderíta blanca, era momento de él de hacerlo o no. Bajó la mirada a la mano del contrario que poco a poco terminó apretando a la suya, dejando que una pequeña sonrisa se dibujara en su rostro.

Se limitó a darle una pequeño apretón para soltarlo pero de algo en el fondo de ella no quería simplemente romper aquel contacto con él, se sorprendió cuando él contrario terminó jalándose y acercandola hacia él, lo primero que hizo fue apartar la bebida de entre ambos cuerpos y ver si se había regado algo, volviendo después la mirada algo confundida a Mirco. —¿Qué haces?— preguntó con voz ligera siguiendo el movimiento de su mano mientras retiraba el café de su mano. Su pecho comenzó a subir y a bajar nerviosamente, sentirlo tan cerca y tan derepente había hecho que su respiración comenzara a volverse pesada. Buscó respuestas en sus ojos y tragó saliva audiblemente a la espera de lo que sea que él fuese a hacer. Sus rostros se quedaron separados solo por centímetros —Mirco...— su voz sonó ronca por algún motivo y demasiado suave. ¿Que carajos estaba haciendo?

No parpadeó, sino que mantuvo sus ojos clavados en los azules de él y deslizando de vez en cuando su mirada a los labios, se encontraba a milimetros, cada vez era menos; cuando comenzó a hablar, pudo sentir la texturas de sus labios rozandos los propios, provocandola...dejándola querer más. Detente Isabelle. Pensó, cerró los ojos un instante dejando que las palabras de Mirco llegaran a sus oídos ¿Qué estaba diciendo? Su corazón había empezado a golpear tan fuerte que a sus oídos solo llegaban murmullos. Y cuando abrió los ojos de nuevo... la besó.

Se quedó como piedra en un principio, intentando razonar, su mente le gritaba que se apartaba pero su cuerpo no le seguía la idea, y cuando menos se los esperó, sus labios comenzaron a moverse frenéticamente de la misma forma que los del contrario. Jamás había sido besada de esa forma, como si de aquel beso él dependiera la vida. Con tanta fuerza que practicamente sintió que al final eran uno solo, como si por demasiado años hubiesen esperado para hacerlo. Ahogó un gemido y se agarró con fuerza de sus brazos, apretandolo mientras sentía como la acercaba cada vez más a él, acorralandola contra la pared. Cuando sus labios se separaron, su respiración era demasiado irregular, se quedó mirando el rostro del contrario y vio sus labios hinchados por el beso. Se quedó como piedra, analizando lo que había hecho. Y aunque no era de las chicas que le gustaba maldecir, por primera vez después de tanto tiempo quería hacerlo. Se sintió frustrada y molesta porque había roto el beso. Reacciona Izzy. Pero no reaccionaba. Se puso el dorso de la mano sobre los labios y sintió como estos aun hormigueaban por la magnitud del beso. —Detente— fue lo primero que articulo —Ni se te ocurra salir de esta habitación sin que expliques primero de que ha sido eso—agregó— No puedes besarme como si nada, decirme las cosas que me has dicho y simplemente darte la vuelta— lo rodeé para quedar enfrente suyo de nuevo —¿Esa es tu forma de hacer la tregua? Explícate porque no te entiendo— y sin pensarlo, sus ojos se clavaron en sus labios de nuevo —Oh mon dieu— cerró los ojos y se apartó comenzando a caminar de un lado a otro mientras esperaba a que Mirco hablaba pero no iba a mirarlo, no tan cerca de nuevo porque esta vez, no sabía que carajos podría hacer.
thanks rapture



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