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Estoy aquí de nuevo | Wiz Cocó Khal.

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Estoy aquí de nuevo | Wiz Cocó Khal.

Mensaje por Lion K. Thompkinson el Lun 30 Dic - 20:08

“Sabía que debía llegar pronto al hospital mi madre aún me esperaba y papá no estaba tan bien de salud como lo había estado cuando era joven, lo operarían hoy y sentía la necesidad de estar allí y no dejar a mi madre sola durante las largas horas que durarían la operación, en hora y media mi padre estaría en el quirófano siendo operado…  Ping, ping el teléfono sonó ¿Dónde estaba? Bajo el asiento, debía contestar o mi madre sufriría un colapso. En un semáforo en rojo me detuve y me incline bajo el asiento para buscar el teléfono pero no lo encontraba aunque no lo encontraba seguía sonando sin parar Ping, ping, piiiiing adicional a eso escuchaba una bocina lejana al subir la cabeza me golpee la nuca con el volante y como dolió.
No había cambiado la luz pero la bocina venia de la derecha así que voltee y allí estaba dos bolas de luces se aproximaba a mi… ¿ó era una? No podía distinguirlo pues ocupaba todo mi campo de vista, no podía moverme ¿Se pararía? Debía hacerlo pero a medida que se aproximaba no veía  señales de que bajara la velocidad pero con todo y eso cuando quise pisar el acelerador, no encontraba fuerzas para hacerlo al igual que mover las manos para poder quitarme el cinturón de seguridad y abrir la puerta no pude hacerlo, algo me impedía moverme y ese era el miedo a morir. Por mi cabeza nunca había pasado que perecería en un accidente de autos pero cuando menos lo pensé mis manos respondieron al pasar ante mis ojos la última vez que había visto a Cocó con nuestra creatura en su abultado vientre. Logre librarme del cinturón de seguridad pero ya era tarde, el golpe impacto el auto por el lado derecho dándole del lado contrario al que yo me encontraba mandándonos muchos metros lejos dando vueltas, cada impacto era más fuerte que el anterior mientras yo rebotaba dentro de la cabina al igual que todo lo que había dentro de ella. Cerré los ojos fuertemente cuando sentí y oí el partir de mis huesos, no sabía de dónde venía el dolor pues parecía de todos lados, era horrible.
Ping, ping, ping… escuchaba el teléfono a lo lejos combinado con el sonido de las sirenas, no estaba consciente de lo que pasaba a mí alrededor, no podía abrir los ojos a causa del terrible dolor que sentía y el desagradable sabor a metal de mi propia sangre me producía arcadas pero no podía moverme. Por primera vez en mucho tiempo quería estar en brazos de mi madre, llorar en sus brazos y que me consolara como cuando era un niño pequeño también escuchar la suave voz de quien sería mi prometida y madre de mi hijo… “Su pulso es muy débil” “Debemos llevarlo rápidamente, podemos perderlo” “Él otro está muerto


Desperté exaltado, el recuerdo todavía permanecía allí después de estos largos meses de dolor intenso. Había sido declarado muerto tenía tantas fracturas como se podían tener, rasguños hasta donde no debería haber y moretones por docena, mi hija había nacido no sabía cómo se encontraba ella y su madre, no tenía alguna foto de ella ó algo parecido, me dolía más eso que mis propias heridas estos seis meses en Suiza habían largos para mí, mi madre estaba aun cuidando de mí y mi padre ya estaba mejor, lo único bueno de la situación era que si había llegado al hospital en una ambulancia casi muerto pero había llegado, si se que no es bueno pero tenía que buscarle el lado bueno a todo. Al fin había conseguido que el doctor autorizara mi salida del país como no se pero estaba ansioso de que podía ver a las personas que aunque no estuviesen presentes ayudaron mucho. El viaje no fue el mejor de todos y el dolor en la cadera junto a la picazón causada por los yesos no habían sido los mejores compañeros de viaje, lo admitiría miles de veces y no deseaba volver a viajar más. En silla de rueda fui trasladado hacia hasta la salida donde me esperaba el transporte que me llevaría. No espere más y me presente en el apartamento de Cocó sin más rodeos con todas mis pertenencias no queriendo llegar con intenciones de quedarme, nada de eso podía entender que no quisiera verme pero no podía negarme ver a mi hija, yo sabía que ese buen corazón que había dejado permanecía allí no esperando pero si amando a nuestra hija.

Unas nubes sombrías flotaban en el cielo como una sucia manta de lana. Al llegar al frente de la puerta, le dolían mucho la espalda, el cuello y los hombros a causa del viaje. El brazo del cual se había apoyado la mayoría del viaje le dolía terriblemente, pero, por extraño que pudiera parecer, lo mantenía distraído de lo demás. Aporreó la puerta con la parte inferior del puño del la mano buena, pues se había herido los nudillos durante la el accidente y todavía le escocía. Mientras esperaba a que alguien respondiera, sus pensamientos volvieron a los acontecimientos. Apoye la frente de la fría puerta tratando de captar algún sonido proveniente del apartamento, estaba un poco cansado y el peso de la bolsa de regalo me mantenía ligeramente inclinado hacia la derecha pero al menos el yeso aparte de provocar picazón servía para cargar cosas. Unos pasos seguidos por un apagado lloriqueo me hizo levantar la cabeza, intente rápidamente enderezarme pero seguía pareciendo el jorobado de Notre Dame. 



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Re: Estoy aquí de nuevo | Wiz Cocó Khal.

Mensaje por Cocó Di Leblanc el Lun 30 Dic - 22:52



Estoy aquí de nuevo
Scoo a medio quebrar|mañana| invierno.
Sus ojos pasaron una y otra vez por las letras  desparramadas sobre encima del tablero juego. Su mirada fija, tan fija como si imaginara cientos de palabras que ni existían, palabras absurdas en fín, no era buena perdedora, no podía dejar que su hermano ganara al “Scrabble”. Cerró los ojos nuevamente tratando de buscar las palabra exacta, necesitaba conseguir los cincuenta puntos suficientes para gritarle en la cara que le habia ganado. Una ventisca recorrió su espina dorsal, sonrió finalmente y dejó que Mirco ganara. –Ganaste por el simple hecho de que hoy no tengo humor. – y vaya que no lo tenía. Vita llevaba seis horas y medias con fiebre, era la primera vez desde su nacimiento que aquello ocurría. Siendo madre primeriza no pudo evitar calmarse, se sentía con los nervios a flor de piel, como si estallara, lo que para el pediatra quien habia venido aquella madrugada era una simple manifestación del crecimiento del bebé.  Eran las cinco A.m. y allí estaban, su hermano haciéndole compañía con algunos juegos de mesa pasando por el “Monopoly” quien le había ganado dos o tres veces y hasta el simple juego del “uno” en donde claro, allí habia ganado su hermano por lo mentiroso.

Dos y tres bostezos brotaron por sus labios mientras observaba a la pequeña yacida dormida sobre su regazo, casi acurrucada como una bolita pequeña, no quería despegarse de ella ni un minuto, hacia tres horas atrás había estado llorando sobre el hombro de su hermano pidiendo por un medico a cada hora como si se tratara de un paciente terminal, en fin era su hija y ella una madre primeriza. Miró nuevamente a su hermano, el debía irse cuanto antes a clases, no podía quedarse todo el tiempo con ella, claro que era su sobrina pero prefería quedarse unas horas a solas con su bebé.
Tomó la manta y la envolvió en todo su cuerpo levantándose del suelo de la sala continua, aún seguía esperando por la mudanza pronto se irían a la casa que su abuelo materno le había regalado a la pequeña. –ten cuidado, recuerda que más tarde iremos a ver como ha quedado la casa. – saludó a su hermano, dejó que se fuera de una buena vez. La niña volvía a tener color, tenía sus mejillas rosadas nuevamente, el alma  vuelto al cuerpo de la pobre primeriza. La vio despertar y no puedo evitar sonreír.
–esos sustos que le das a tu madre y desde tan pequeña- beso su frente y se dirigió hacia la ventana ver los copos de nieve caer. Debían tomarse unas vacaciones prontas las dos.
Recordó que luego de despertar debía darle el pecho cuanto antes el medico se lo recomendó más que nada porque los niños al sufrir fiebre se sentían deshidratación. No tardó en nada en tomar asiento cerca de la venta y descubrir su camiseta, llevaba meses asiendo lo mismo, se sentía demasiado acostumbrada. Mordió su labio inferior y observó a su hija con ternura quien había tomado su dedo índice con sus manos pequeñas, era una señal como si le dijera que ella estaba bien.  Claro que estaría bien si su hija estaba bien, sin importar la perdida de peso grande, las ojeras, las despertadas por las madrugas y las miles maravillas que una mujer sufría a la hora de ser madre. Esto primero no le gustaba a Cocó, estaba perdiendo peso de echo había bajado más de lo que había ganado en el embarazo, sabía que no estaba bien, que no podía negarse a la comida pero lo hacia con tal de estar todo el tiempo con su hija, aunque claro la imagen de mujer en el espejo y ver que la ropa se caía tampoco era de su agrado.


Enseguida su mente se despertó por el timbrazo, ¿Quién sería?, claro que esperaba a los que vendrían a cargar algunas cosas de la mudanza pero no tan temprano, apenas la gente comenzaba a despertar. Para mi sorpresa Vita comenzaba a llorar al quitarle su comida. –espera, espera ¿Qué es eso de tener pulmones ahora? – apaciguó a la criatura apoyándola erguidamente sobre el hombro dándole pequeños golpecitos en su espalda. –Ya va.- pudo gritar a lo lejos levantándose con su hija en brazos hasta abrir la puerta. Suspiró apegándose a la puerta tenía una extraña sensación pero no lo habia dejado pasar. Giró la llave en la cerradura y abrió rápidamente. –que carajos. – era lo que menos pensaba encontrar, era lo que menos quería encontrar. Era el, otra vez el. Pareciera una escena montada típica de película. Sus ojos recorrieron todo su cuerpo, ¿Qué le habia pasado?, no quería ni saberlo aquello tendría una excusa grande como para decir que no estuvo seis meses presente en su vida, ya lo daba por muerto. Pero nuevamente allí estaba, sus ojos se sentían enrojecidos, tenía ganas de besarlo y abrazarlo, llorar en sus brazos y volver a reír, quería volver al tiempo atrás y reírse por aquellos días en donde el se levantaba más temprano y la ayudaba, por los días en donde la abraza, por los días en que todo era perfecto en sus vidas y nada nunca pasaría. Cerró por un instante la puerta nuevamente no dejó ni siquiera que respondiera, respiró profundamente y miró a su hija, no podía negarse a no dejarlo pasar. –entra, antes de que me arrepienta. –tocó su cabello con su mano libre, recordaba al fin además del desastre que estaba, le agregaba estar despeinada.
thanks rapture



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